Un estudio publicado el 30 de septiembre en la revista PLOS One cruzó datos de 93 países y encontró que los países con mayor densidad de gatos tienden a registrar niveles más altos de felicidad. En cambio, la exposición al parásito Toxoplasma gondii, medida en mujeres embarazadas, se asoció con menos bienestar.
El equipo, dirigido por Javier I. Borráz-León, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz de México, usó datos públicos de índices de felicidad, PIB per cápita, ingresos, gasto sanitario, densidad de gatos y exposición al parásito. Aunque los gatos son el principal huésped del T. gondii, los países con más gatos no mostraron más exposición; los autores lo relacionan con el cuidado veterinario, la higiene y la situación económica, que también se asocian con mejores indicadores de bienestar.
Los propios autores subrayan que se trata de asociaciones a nivel nacional: el estudio compara tendencias entre países y no prueba que tener un gato haga más feliz a una persona.
Información de La Prensa de Monagas, con datos de DW.